Un adiós absolutamente definitivo
Decirte un adiós definitivo. Un adiós absoluto. Un adiós sin vueltas. Un adiós sin acertijos. Si la vida fuera tan fácil, poder decirle un adiós a alguien y que ese si sea absolutamente definitivo, no pensar más en él o ella, no verlo más, no hablarle más, si fuera tan sencillo. Si se desapareciera de la faz de la tierra, si no tocara tu vida una vez más. Que ya se valla... no lo quiero ver más, no lo quiero escuchar más. Que ya se valla no me hace falta, aunque sí, porque pienso mucho en esa persona, pero no... pienso por rencor, por odio, por rabia de todo lo que me hizo sufrir, de todas las horas que malgaste pensando en esa persona. Me siento mal, mal... porque ni se debe de dar cuenta de lo que existo, ni se debe de dar cuenta de quién soy, de mis cualidades. Si solo se diera cuenta de mí.... Pero tengo mucho miedo en mostrarme en realidad, en ser rechazada. Lo sé, tengo un problema, o mejor dicho muchos. Solo quiero decirle adiós a todo, a todo lo que me hace daño, no quiero ver más a esas personas. Un adiós definitivo. Pero es imposible hacerlo, porque él, ella, ellos seguirán ahí, a donde sea que valla ahí está, ahí estarán. Si sería tan fácil decirle adiós a todo lo que nos hace mal....
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