Olor a galletas.
Estaba actuando su última novela con los pasos más lentos que uno pudiera ver. Se iba alejando. Cometió un error, le falto palabras por decir, hechos por realizar, y ese adiós.
Ya estaba dando su último paso, el que marcaría su futuro, y paso que vio unas tinieblas, unas que le hacía ver su vida en rápido. Estaba confundida. Mareada. Pero tranquila.
Dejaría un mundo en el cual viven personas que ni saben lo que hacen, no piensan, viven con los ojos vendados, y con el pensamiento de criticar a otros.
Amor, amor, su amor ya se fue hace unos años, y se rencontrarían. Amor eterno.
Dejaría sus huellas bien marcadas en la arena del verano, y en la nieve helada del invierno, para siempre. Los recuerdos que ella dejo, por siempre.
Y ese olor de galletas frescas vino, recorrió mi cuerpo, que paz que siento. TR.
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