En el laberinto de la busqueda

Era un cálido día, me levante por los rayos del sol que traspasaron mi ventana y a las cortinas de color salmón.
Me levante con un entusiasmo increíble, uno que hace mucho no estaba en mí. Estaba emocionada, ansiosa del día que me esperaría.
Me puse rápidamente una bata, por que el frío amanecer ya estaba comenzando a traspasar mi piel. Me puse mis pantuflas de gatito negro.
Fui a la cocina a ver que me prepararía de almuerzo, otra vez sola. Cocinar para mi sola, vivir para mí misma.
Me hice unas tostadas con mermelada de frambuesa, un huevos revueltos con poca mantequilla y una leche chocolatada, pero caliente, muy caliente.
Comí mi desayuno afuera de mi casa, en la mesa que instale al frente del lago para poder observar la hermosa naturaleza que me rodeaba.
No podía faltar la compañía de Jack, mi querido amigo fiel, mi hermoso perrito que lo encontré vagabundeando en el bosque, buscando algo y creo que lo sigue buscando. Él a veces se va, me digo que ha ido a cazar patos, a jugar, a buscar comida o algo y luego regresará, pero en el fondo se que no es eso, él en verdad va por algo o alguien.
Pero Jack no es el único misterioso que guarda secretos aquí.
Pero da lástima que es lo único que no podemos compartir nosotros dos.
Ese día Jack habitualmente vino a saludarme cuando estaba desayunando y se hecho al lado de mis pies, masticando una bola que le había dado unos días atrás, nunca se separa de ella, la podía morder todo el día.
En el lago ya no había más patos, por suerte. Pero para que se note algo de presencia puse un pequeño bote con remos, en el que todas las tardes me montaba en él y estaba en el por horas, en realidad si, me paso más de 3 horas en mi querido barquito, me acuerda también a mi niñez.
Ayer cuando estaba en el barco se me ocurrió algo, pero desde que le escribí a Isska he pensando mucho en la muerte de mis padres y que tiene que ver Sebastían en todo ello.
Sebastían era el típico vecino que nuestras ventanas daban en frente, muy poca privacidad. Nos pasábamos horas en la noche hablando, contándonos cosas y siempre hacíamos planes, muchos planes para nuestro futuro, según mostros estaba ligado. Decíamos que íbamos a viajar por todo el mundo, conocer países, vivir nuevas aventuras, alejándonos de todo lo que no rodea para poder vivir, vivir al fin sin tener cosas que nos aten al lugar donde vivíamos. Pero ninguna se hizo realidad, solo por mí, todo fue culpa mía.
Sebastían no solo era mi vecino, era mi amigo, mi compañero y hasta había algo más en nosotros, no sé si se podía llamar amor o un simple romance.
Pero él tiene algo que ver en la muerte de mis padres y yo tengo que resolver ello, así que tengo que encontrarlo, saber dónde está y saber por qué lo hizo.
Loading comments
Please wait
